EL RENCOR
Por Rafael González
Pareciera que todo y todos conspiran para hacernos enojar:
En la casa: desde el castigo que crees injusto hasta la indiferencia de alguien.
En la calle: desde el charco que te salpica hasta el ladron que te roba el celular.
En el colectivo: desde el que no se detiene hasta el vuelto que te olvidas de buscar antes de bajar.
En el trabajo: desde el falso chisme en contra tuya hasta el que, sabes bien, te esta serruchando.
En el Colegio: desde el profesor que te tiene en ojo hasta el compañero a quien no le aguantás.
En la Iglesia: desde el pastor que ventilo un secreto tuyo hasta el lider a quien no podes ni escuchar.
Como “personas” estamos continuamente expuestas a interactuar con “otras personas”, de diferentes tipos: personalidades, motivaciones, estados de ánimo, en diferentes momentos y lugares.
El rencor está contado junto con los siete pecados capitales: lujuria, gula, avaricia, pereza, envidia y soberbia. Aún así el enojo puede llegar, pero lo importante es plantearse la pregunta ¿Como canalizo el enojo? ¿Cual debiera ser mi actitud, mi reacción?
I) Descripción
El problema del enojo es que nos enceguece impidiendo ver lo que tenemos para fijarnos en lo que no tenemos. Es una emoción marcada por una amargura creciente en contra de alguien. Emoción poderosa que muchas veces nos lleva a dañar verbal o fisicamente a los demás. Nace del egoísmo y si se alimenta desemboca en la represalia, la venganza o la lástima.
II) Nuestra naturaleza:
En nuestra conducta muchas veces no reflejamos equilibrio pues cuando falla la gente con nosotros queremos que opere la justicia, pero cuando fallamos nosotros queremos que opere la misericordia.
Enojarse no es malo en sí mismo. Todo depende de que es lo que nos hace enojar y que hacemos con ese enojo.
III) ¿Es justificable o no?:
Jesús al despejar el templo mostró un enojo santo ante la conducta injusta de muchos que impedían la adoración. Los estafadores que vendían animales a precios exhorbitantes, y los cambistas que por medio de la extorsión ejecutaban sus operaciones cambiarias con el dinero para la ofrenda. Vemos el enojo justo ante el pecado, la injusticia, en todo su esplendor. Ese se pudiera decir que es el único enojo justificable, cuando nace por la indignación ante la injusticia en contra de los indefensos y actúa como una ofensa directa a Dios.
Ser más y más como Dios significa que el pecado debe molestarnos así como a El le molesta.
IV) ¿Reprimir o liberar?
a) Analizar: ¿Porque estoy enojado?
1) De quien son los derechos que se violan: si son nuestros, mejor controlarlos.
2) ¿Se esta violando la verdad? Se justifica, pero sin violencia, ni venganza, ni represalias.
3) No enojarnos cuando no ganamos una discución o nos sentimos ofendidos.
b) Como controlar:
Ante una pérdida o conspiración es una reacción natural, pero que debemos saber controlar.
1) Saber que es una reacción nuestra.
2) Orar por fortaleza.
3) Ver la circunstancia como una fuente de oprtunidades.
4) Ver como canalizar para llevar a un cambio positivo.
V) En la confrontación:
Aquí algunos elementos que nos ayudarán acerca de tener una actitud correcta en momentos de confrontarnos con alguien:
· No molestamos cuando se nos reprende.
· No margine a quien lo desafía, puede que tenga razón.
· Recibala con humildad y medite.
· Si hay que cambiar, hágalo.
VI) Los daños que causa el rencor
Espíritu: Impide el desarrollo espiritual que agrade a Dios.
Alma: Daño emocional y tensión mental.
Cuerpo: Violencia.
Las acciones violentas Dios las castiga, pero su juicio va mucho más allá. Dios juzga las actitudes.
VII) El antídoto:
El perdón es el que va a posibilitar que el enojo pueda sofocarse. El acto de perdonar es un acto liberador en la que la persona se libera y libera a la otra persona. El perdón mina el orgullo. Es como una espada que corta en medio la ofensa y la debilita..
Cuando dimensionamos el alcance del perdón de Dios a nosotros traves del sacrificio de Cristo, lo que nosotros consideramos una ofensa pierde peso. Si el perdón de Dios hubiera tenido una sola condición, esa condición nos hubiera hecho pedazos. La justicia de Dios nos dice que la paga del pecado es muerte, su misericordia nos dice que tenemos esperanza, y su gracia nos da el perdón por medio de la justificación en Cristo, y así es que somos aceptos en el Amado.
VIII) PASAJES BIBLICOS ACERCA DEL ENOJO Y SUS LECCIONES:
No apresurarse a enojarse:
Prov.14:17 El que fácilmente se enoja hará locuras; Y el hombre perverso será aborrecido.
12:16 El necio al punto da a conocer su ira; Mas el que no hace caso de la injuria es prudente.
15:18 El hombre iracundo promueve contiendas; Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.
Ecl.7:9 No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios.
Stg.1:19,20 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
Ef.4:26,27 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.
Lc.15:28 Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.
Mt.5:9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Como actuar ante una persona enojada:
Prov.15:1 La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor…”Pulseada”
Mt.5:22,24 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio… reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Ef.4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
En lo que sea posible hay que evitar a personas enojadizas:
21:19 Mejor es morar en tierra desierta Que con la mujer rencillosa e iracunda.
29:8 Los hombres escarnecedores ponen la ciudad en llamas; Mas los sabios apartan la ira.
22:24,25 No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos, No sea que aprendas sus maneras, Y tomes lazo para tu alma.
Dios tambien se enoja:
Sal.6:1 Jehová, no me reprendas en tu enojo, Ni me castigues con tu ira.
Hab.3:2 Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.
Como cristianos no es nuestra misión el enojo:
1Cor.13:4-6 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
1Tes.5:9,10a Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros…
1Tim.2:8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.